En un mundo que nos obliga a correr, mi obra propone un acto de resistencia: la detención consciente. Al ‘quitar el filtro de la prisa’, lo que queda es la esencia desnuda de la vida.
A través del óleo y la figura noble del caballo, exploro ese instante suspendido donde el ruido exterior se apaga y el tiempo deja de ser una amenaza para convertirse en atmósfera.
Mis pinceladas no solo buscan la precisión anatómica, sino capturar el pulso del silencio. Es una invitación a recuperar el aliento y reencontrarse con la naturaleza en su estado más puro y sereno.
